La arqueología es una ciencia imprescindible para conocer e interpretar nuestro pasado. Gracias a ella entendemos cosas que de otro modo serían una incógnita.
Si viajamos a Pompeya, ciudad italiana cercana a Nápoles, nos daremos cuenta de la increíble labor que han realizado los arqueólogos. Pero, para ser honestos, hay que señalar que todo lo que vemos en este lugar se lo debemos al volcán Vesubio. En el año 79 d.C. entró en erupción para desgracia de sus habitantes. Sin embargo, la ingente cantidad de ceniza que lanzó nos ha proporcionado la ocasión única de visitar una ciudad tal cual era en el siglo I. Todo quedó sepultado, pero a la vez conservado, bajo la capa de cenizas.
Recorrer Pompeya es más que recomendable, pero ahora sólo quiero detenerme en un aspecto de lo que probablemente más nos llamará la atención de su visita: los rostros de las víctimas del volcán. Las que se han hallado muestran la crueldad y la violencia del momento que tuvieron que vivir.
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| Moldes de yeso de algunas víctimas de la erupción del Vesubio |
La técnica por la cual se consiguieron moldes de los cadáveres se la debemos al arqueólogo Giuseppe Fiorelli. En el siguiente vídeo (del minuto 5.55 al 7.17) podréis escuchar las explicaciones del proceso.
Si queréis saber algo más del apasionante trabajo de los arqueólogos en Pompeya, os recomiendo el documental realizado para explicar la película de la BBC Pompeya, el último día. Si pincháis en este enlace Misterios de Pompeya, veréis una de las cuatro partes del mismo.
Si queréis saber algo más del apasionante trabajo de los arqueólogos en Pompeya, os recomiendo el documental realizado para explicar la película de la BBC Pompeya, el último día. Si pincháis en este enlace Misterios de Pompeya, veréis una de las cuatro partes del mismo.

2 comentarios:
Un viaje a Pompeya es un viaje al conocimiento de la Historia, de la Arqueología, al Arte más exquisitamente depurado, desde la expresión sicalíptica hasta la más profundamente erótica. Y desde la Villa de los misterios, sin duda, el viajero conecta con su propia alma, con su pasado, los que hemos contemplado esta maravilla y hemos paseado por la vida de los siglos entendemos nuestros deseos esbozados en lo profundo de nuestro subconsciente, pues el peso de la Historia y de la muerte están presentes en nuestro subconsciente, y la visión de la calles, templos, frescos producen una profunda comezón en el espíritu, una explosión de alto voltaje en algo que recordamos como vivido pero no sabemos cuándo ni cómo.
Un viaje a lo profundo de nosotros mismos, un viaje que todos debemos hacer cuando queremos conectar con nuestro interior y sentir en nuestro corazón el pálpito del Tiempo.
Las figuras de la Villa de los Misterios acompañan al visitante el resto de sus días.
Las muecas, el retorcimiento de los cuerpos al contemplar los moldes de las víctimas nos hacen vibrar en la frecuencia especial del recuerdo de la vida y de la muerte.
Una entrada muy especial, un viaje que se ha de repetir. Pompeya, así como Nápoles es una ciudad donde parecen pasear los espíritus y rozarte con el velo de sus días.
Si al leer el comentario de Elena alguno se pregunta qué significa "sicalíptico", os recomiendo que lo busquéis en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. La etimología no puede ser más clara. Gracias, Elena, por ese vocabulario tan rico.
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