La ciudad de Atenas sin duda tiene muchas cosas que visitar: el barrio de Plaka con sus infinitas tiendas, la puesta de sol desde el Philopapou, el cambio de guardia en la plaza Síntagma. Pero, sin duda, lo que nadie se puede perder es la Acrópolis. Allí el insigne Pericles mandó construir lo que sería la seña de identidad de la ciudad: el Partenón. No se puede describir con palabras la belleza del templo dedicado a la diosa Atenea. Seguramente habréis visto multitud de imágenes, pero sinceramente no es lo mismo que contemplarlo in situ. Mientras se os presenta la ocasión de comprobar si tengo o no razón, os ofrezco que visitéis su nuevo museo a través de este enlace Museo de la Acrópolis. La única pega es que la página sólo se puede consultar en inglés o en griego.
1 comentario:
Lo que pasa es que uno se puede sentir invadido por el síndrome de Stendhal.
Sigamos venerando a la diosa de la sabiduría, la de los ojos glaucos.
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